Arquitectura necesarias

Texto con motivo del Taller de Proyectos sobre 6 CASAS-6 CASOS. UD9.FAU.UCV. Agosto 2015

 

Una vez más, planteamos un taller que nos ha permitido reflexionar desde nuestro lugar geográfico, cultural y social para luego hacer arquitectura con nuestros alumnos. Aunque esto suene a un lugar común, obvio, trillado o hasta repetitivo, quizá no lo es tanto al hablar del enfoque de la docencia en los cursos de proyectos.

En relación a esto, comentaba en una entrevista el maestro venezolano y reconocido profesor de nuestra FAU, Gustavo Legórburu (1930-2013), la cantidad de años que estuvo tratando de transmitir a sus alumnos la importancia del lugar y la realidad de los medios constructivos locales para llevar a cabo la arquitectura. El maestro, reconocido con el Premio Nacional de Arquitectura en 1989, comentaba de manera tajante, clara y muy sencilla: “Se debe tener conciencia del sitio donde uno está, tener conciencia de lo que uno es”. Más adelante, con cierto tono de frustración hacía ver que los edificios de sus alumnos, una vez graduados, eran justo lo contrario a lo que él les había tratado de enseñar. Reclamaba que veía la ciudad llena de edificios de “curtain wall” y con gestos innecesarios, cuyas fachadas e interiores no funcionaban porque eran totalmente transparentes o sino reflectantes, generaban altos costos y eran complicadas constructivamente, etc. Argumentaba que en muchos casos los edificios eran, y siguen siendo, copias al calco de modelos foráneos aplicados sin ningún tipo de “filtro” o racionalidad por parte de nuestros arquitectos. Cerraba diciendo con desazón y hastío que se retiró luego de 50 años en la facultad “repitiendo lo mismo” en sus cursos de proyectos.

Es fundamental contar con instituciones y órganos sólidos que divulguen sistemáticamente el legado de la arquitectura nacional. Nuestra producción del siglo pasado, por ejemplo, es rica en soluciones y propuestas de todo tipo; es muy importante tenerla a mano pero, sobre todo, es altamente necesario investigarla, estudiarla y analizarla para seguir adelante con el desarrollo de nuestra disciplina. Hoy, podríamos decir sin temor a equivocarnos que a la gran mayoría de los estudiantes y quizá a los arquitectos venezolanos más jóvenes, y algunos otros no tanto, les interesa mucho más lo que sucede fuera de su contexto. En muchos casos prevalece la búsqueda fácil de lo que está moda en bienales y concursos o de las obras de un grupo de arquitectos publicitados y de fama internacional, en lugar de la indagación sobre la obras de los premios nacionales de arquitectura o de otros grandes arquitectos locales, algunos incluso desconocidos. Conocer el estado del arte de la profesión siempre será un deber de cualquier arquitecto, con mucho más razón y gran responsabilidad si se es docente o estudiante de la carrera.

Por eso pensamos que al menos en la academia es fundamental que la labor de registro e investigación y la actitud propositiva hacia el conocimiento de la historia se mantenga presente, aún más en los tiempos donde la tecnología y los desenfoques pueden entrampar el desarrollo de una arquitectura necesaria. Hablamos de esa arquitectura que parte de lo observado y de lo vivido, de lo aprendido por la experiencia, de lo que ya se ha hecho y se conoce de su pertinencia en cada contexto geográfico, histórico, económico, social, etc.

Vivimos en el trópico y, entre otras cosas, contamos con la particularidad de poseer un solo tipo de clima más o menos constante durante el todo año. Hablar por tanto de una arquitectura “tropical”, si fuera el caso, nos convida a considerar las orientaciones, y con ellas el manejo de la sombra, el aprovechamiento de los vientos y además comprender unas formas particulares de habitar los espacios. Además, nuestra condición nos refiere a unas maneras de organizarnos, al empleo de unos materiales que respondan adecuadamente y al reconocimiento de una vegetación muy singular. Nada de esto pareciera demasiado obvio cuando miramos la gran mayoría de los edificios en nuestra ciudad. Necesario no solo es dar respuestas a todas estas condicionantes con las que contamos sino darlo por descontado al momento de ejercer nuestra disciplina.

La arquitectura venezolana tuvo como origen la importación de otras arquitecturas en época de la colonia pero también se gestó bajo unas situaciones locales muy nuestras. La modernidad en Venezuela contó a su vez con reinterpretaciones de esas arquitecturas por parte de un grupo de arquitectos notables, algunos incluso formados fuera del país. Por estos motivos, y quizá algunos más, en este curso nos propusimos estudiar a un grupo de profesionales, en su gran mayoría docentes, y una serie de obras de finales del siglo pasado (periodo 1962-1986). Nos ha interesado el tema de “la casa” en particular por considerarla un laboratorio completo y complejo donde la gran mayoría de los temas relevantes de la arquitectura logran confluir para ofrecernos grandes lecciones. En el taller se digitalizó un material prácticamente inédito que consideramos relevante para nuestros temas de interés. Se realizó un estudio minucioso de los materiales originales y las fuentes, realizamos algunas visitas y a partir de allí se produjeron planos digitales y dos tipos de maquetas por obra: una del objeto en escala mayor y otra del conjunto. Sacando el mejor partido a las herramientas digitales se construyeron unas secciones fugadas que se aproximan a recrear esa “atmósfera” moderna y tropical que pudiera apreciarse en el lugar, también se hicieron unos despieces tridimensionales diseñados para transmitir las composiciones y las ideas de arquitectura. Para completar este trabajo de levantamiento y estudio de casos, consideramos necesario difundirlo públicamente. Para esto se ha propuesto una publicación para la que hemos invitado a profesores con distintos perfiles y de distintos sectores de conocimiento. Ellos nos han ofrecido de manera generosa su mirada aguda y analítica en algunos casos, más poética e incluso anecdótica algún otro pero a todas luces el saldo final pinta muy revelador y enriquecedor.

Tuvimos el placer de dirigir este trabajo durante el segundo periodo del 2014 para el Taller Vertical de Proyectos de 8º y 9º semestre. Fue una experiencia compartida entre dos unidades docentes de la FAU: la Unidad Docente Nueve y la Unidad 00 Verde. Nos gustaría que este modesto trabajo sea una pequeña contribución que se sume a otras iniciativas también aisladas de algunos compañeros y colegas. Sería interesante que de alguna manera lograra ser un estímulo para que la labor que han hecho algunos de nuestros grandes arquitectos pueda ser transmitida a las generaciones siguientes, de diferentes maneras y por diversos medios, y así podamos aspirar a completar cuanto antes y de una vez por todas nuestra valiosa memoria disciplinar.

Profesores Joao de Freitas / Víctor Sánchez Taffur